Plantas solanáceas

BELLADONA
BELEÑO
MANDRÁGORA
TOLOACHE
FLORIPONDIO



Mézclese según arte
para diez aplicaciones:


- Etanol... 3 gm

- Extracto de belladona... 15 gm

- Extracto de beleño... 15 gm

- Extracto de [datura] estramonio... 6 gm

- Extracto de opio de Esmirna... 50 gm

- Extracto de grande cicuta... 15 gm

- Extracto graso de cáñamo indio... 250 gm

- Extracto de cantáridas... 5 gm

- Tragacanto... Q. S.



Estanislao de Gautia


Esta es la fórmula para confeccionar un electuario satánico de «efecto rápido y verdaderamente prodigioso», según Estanislao de Gautia. Varias recetas para preparar ungüentos y brebajes que datan de la época medieval, coinciden en mencionar entre sus ingredientes solanáceas psicoactivas como beleño, estramonio, belladona y mandrágora. Casi todas ellas incluyen también extractos preparados a partir de plantas como la adormidera (opio, heroína, morfina) y el cáñamo (marihuana, hachís); sapos cuya piel, ahora se sabe, contiene un poderoso psicofármaco; y cierta «harina moteada de cereal» que probablemente estaba hecha con espigas de trigo parasitadas por el hongo del que se extrajo por primera vez LSD. La mayoría de estos preparados se administraban por vía cutánea, untándose en la nuca, debajo de las axilas y en aquellas "partes" que los clérigos medievales dieron en llamar "innobles".

Ya en pleno siglo XX, un experto en ocultismo preparó alguna de las recetas recopiladas en la Magia Natural de Juan Bautista Porta, cayó dormido y soñó que volaba en espirales, visitando extraños lugares». En 1960 un profesor de la Universidad de Göttingen siguió paso a paso las instrucciones para preparar una pomada extraída de un libro del siglo XV. Junto con otros colegas, se untó con ella la nuca y las axilas. Todos los investigadores reportaron haberse sumergido en "un sopor de veinticuatro horas, donde soñaron con audaces vuelos, danzas frenéticas y otras extrañas aventuras del tipo vinculado a las orgías medievales". (8)

Entre el grupo de las plantas solanáceas se encuentran las drogas con mayor tradición en la historia de la hechicería: la belladona (Atropa belladona), el beleño (Hyoscyamus niger), la mandrágora (Mandragora officinarum), algunas daturas emparentadas con el mexicanísimo toloache (Datura inoxia) y el floripondio (Brugamsia aurea, suaveolens y arborea). Según acotan Jean-Louis Brau en su Historia de las drogas (4), y el Dr. Krumm-Heller en Plantas sagradas (14), el calendario tiene gran importancia en la recolección de estas plantas ya que los alcaloides no se hallan siempre en las mismas proporciones durante las distintas fases de su crecimiento. Bajo esta lógica, asegura que la belladona, el cáñamo, la datura, el eléboro y la mandrágora deben cogerse durante los signos de Escorpión, Sagitario y Capricornio, es decir, después de la fructificación y cuando la savia no es mucha. Por el contrario, el beleño ha de ser recogido bajo el signo de Aries, cuando la savia sube y la planta se carga de alcaloides.

Estas especies contienen principios activos como la atropina, la escopolamina y la hyoscamina. El doctor Brailowsky explica que, a diferencia de otros alucinógenos, éstos no incrementan la percepción sensorial aunque sus efectos "ocurren a muy diversos niveles: sequedad de la boca, taquicardia, aumento de la temperatura corporal, dilatación de las pupilas, confusión mental, obnubilación de la conciencia y pérdida de la memoria reciente. En dosis elevadas se presenta somnolencia, delirio y coma." (3)

Aunque las plantas que contienen este tipo de alcaloides en la actualidad son cultivadas por empresas farmacéuticas para su utilización en la medicina académica, tradicionalmente han sido usadas por magos, hechiceros, brujos, herbolarios y curanderos.

De acuerdo al maestro esotérico Krumm-Heller, los brujos practican la magia negra invocando las fuerzas de la oscuridad, mientras que los magos practican la magia blanca invocando las fuerzas de la luz. Los primeros hacen maleficios y los segundos se dedican al conocimiento y la sanación.

Alejandro Dumas en El Conde de Monte-Cristo hace hablar a su personaje principal sobre la química en tierras orientales y asegura que ésta es para los pobladores no sólo un arma defensiva, sino en ocasiones ofensiva; "la una les sirve contra los sufrimientos, la otra contra sus enemigos; con el opio, la belladona, el hachís, se procuran en sueños la dicha que Dios les ha negado en realidad; con la falsa angostura, la belladona, el laurel cerezo, adormecen a los que quieren. No hay una sola de esas mujeres egipcia, turca o griega, que aquí llaman curanderas, que no sepa en materia de química para dejar asombrado a un médico, y en materia de toxicología con qué asustar a un confesor." (7)

La hechicera clásica, ya descrita como tal desde la antigua Roma por personajes como Teócrito en un poema llamado precisamente Pharmacon, es una mujer inteligente, hábil, con mucho mundo y amplios conocimientos sobre la recolección y los usos, tanto médicos como rituales, de diversas plantas que saben cómo y cuándo recoger de acuerdo a los ciclos de la luna y las estaciones.

Esto último alarmaba sobre manera a los jerarcas eclesiásticos preocupados por hacer que su religión fuera vista como la única y la verdadera.

Durante años discutieron si dentro de las "hierbas maléficas" se escondía algún demonio, o si en realidad eran variedades "del jardín del Señor" mal utilizadas por adoradores del diablo.

Por si las dudas, los fanáticos inquisidores decidieron condenar su posesión, conscientes de que ello desarmaría en buena medida al adversario.


Revisando los viejos relatos sobre posesiones demoniacas escritos por cronistas laicos o jueces eclesiásticos, es fácil constatar que la mayoría de las prácticas satánicas y actos de brujería se debían al uso de substancias psicoactivas, mientras que el resto puede atribuirse a casos de histeria y alucinaciones colectivas.

Durante los procesos inquisitoriales de la década de 1330 en Carcasonne -que es donde aparece por vez primera el antiguo rito del Sabbath bajo ese nombre- las transcripciones de un juicio a una mujer acusada de practicar la brujería, consignan declaraciones como esta: "se encontró con un macho cabrío gigantesco, al que saludó y al que se abandonó. El macho cabrío, a cambio, le hizo conocer las plantas venenosas, cociendo en calderos, sobre un fuego maldito, hierbas envenenadas... Desde entonces se ocupa en la confección de ciertos ingredientes y brebajes perjudiciales." (8)

En el Fuero Juzgo -ordenamiento jurídico de la monarquía visigótica- aparecieron varias disposiciones que configuraron la cacería contra la "infame secta brujeril" y contra el uso ancestral de ciertas drogas. La Ley Sálica (424 d.C.) y el Concilio de Agde (506 d.C.) pugnaban ya por el exterminio de brujas y por la excomunión "a hechiceros, a vampiros y a quienes los consulten". (6) Así pues, la receta y la autoadministración de cualquier fármaco no aprobado por los jerarcas del culto cristiano comenzó a castigarse con la hoguera. Para el poder apostólico sólo podían existir un Dios y una Iglesia, por tanto, sólo cabía luchar contra un Satán y una Brujería. Fue así que herbolarios, chamanes, hechiceras, bardos, druidas, sacerdotisas y pontífices de otros cultos, así como todos aquellos que se atrevían a hacer uso de drogas -ya sea con fines terapéuticos, rituales o simplemente recreativos- resultaron confinados a la categoría de "infames" y acabaron siendo perseguidos, sin distinción alguna, bajo el cargo de brujería. A partir de entonces, la práctica del sexo aunada al consumo y a "la confección de ciertos ingredientes y brebajes perjudiciales" fue una constante en los procesos inquisitoriales.

Cuando los españoles llegaron a América y se encontraron con que los autóctonos no sólo tenían conocimientos herbolarios sorprendentes, sino que usaban plantas con las que transformaban sus conciencias para contactar con otras realidades, el juicio y la condenación no se hicieron esperar. América tuvo también su cacería de brujas. No obstante, parece ser que en este continente han sobrevivido con mayor fuerza las tradiciones y secretos de la herbolaria, que mezclados idiosincráticamente con la tradición y la religión europea, han dado lugar al fenómeno de brujería-chamanismo que viven muchos pueblos de América Latina. Es por eso que además de las plantas de origen europeo como la belladona, el beleño y la mandrágora, en este capítulo se analiza también el toloache que usan los famosos brujos de Catemaco en Veracruz y en otras partes de México.

Drogas de Diseño y Smartdrugs

MDA
MDMA(Éxtasis)
MDEA y MBDB
GHB
DOM y DOB
2-CB
SMARTDRUGS



Las feniletilaminas, las llamadas drogas de diseño, drogas de síntesis o entactógenos, son compuestos no adictivos que alteran temporalmente el estado de conciencia de una persona. Yo suelo compararlas con la televisión. Ésta puede ser instructiva y, si se seleccionan los canales con inteligencia, puede ofrecernos una información relevante. Es cierto que para mucha gente la televisión es una forma más de entretenimiento, no buscan ni encuentran nada profundo en la experiencia de verla. A otro nivel, ocurre algo similar con leste tipo de drogas: pueden utilizarse para divertirse la noche del sábado o bien para descubrir el potencial que tienen para ayudarnos a investigar nuestro universo interior.

Alexander Shulguin: '"La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación"


Como consecuencia directa de la prohibición de los alucinógenos y las llamadas "drogas duras", entre 1970 y 1980 cientos de laboratorios clandestinos en los Estados Unidos comenzaron a sintetizar compuestos químicos similares en estructura y efecto a las drogas prohibidas. Estos nuevos compuestos recibieron genéricamente el nombre de designer drugs (drogas de diseño). Ninguno de ellos es un alcaloide que se pueda aislar directamente de una planta, todos se obtienen a través de procesos químicos de mayor o menor complejidad.

La intención de los traficantes de las drogas de diseño era doble: hacer negocio y escapar a los controles coercitivos. Durante más de 15 años el subterfugio les resultó bastante redituable. Mientras las autoridades descubrían que había una nueva droga en circulación y la incluían en alguna de las listas de sustancias prohibidas, los diseñadores ya tenían una nueva en el mercado. Esto cambió hasta octubre de 1987, cuando el gobierno de los Estados Unidos enmendó la Controlled Substance Act. Esta enmienda dejó establecido que cualquier nueva droga que sea "substancialmente similar" a una sustancia controlada clasificada en las Listas I o II, y tenga propiedades farmacológicas similares, debe ser considerada como una substancia controlada y debe colocarse en la Lista I. Esta decisión fue adoptadaa también por la Organización Mundial de la Salud, dado lo cual cobró vigencia inteernacional.

No contentos con exportar al mundo las drogas de diseño, la prohibición y su enmienda, los estadounidenses ahora quieren que las drogas de diseño dejen de llamarse así. La DEA ha notado que el término drogas de diseño tiende a dotar de cierta aura glamorosa al concepto. Es por eso que dicha dependencia "siente que sería más sabio" referirse a tales compuestos de otra manera y sugiere el uso del término Controlled Substance Analogs (Análogos de Sustancias Controladas). No obstante sus preocupaciones, parece ser que la DEA no ha encontrado eco ni entre sus mismas filas.

Las drogas de diseño pueden clasificarse básicamente en tres tipos: a) agentes destinados a imitar los efectos de los opiáceos (China white, Tango and Cash, Goodfella, New Heroin); b) agentes diseñados para sustituir a la cocaína (Crystal caine, Coco snow, Synth coke); y c) sustancias que podríamos llamar originales debido a la novedad de sus efectos (Love pill, Éxtasis, Venus, X Files, STP, etc.).

Cuando se trataba de escoger entre dos sustancias con efectos similares, una prohibida y la otra legal, las drogas de diseño incluidas en las dos primeras clasificaciones tuvieron bastante éxito, pero desde que se trata de escoger entre dos drogas ilegales, las cosas han cambiado. Los consumidores prefieren las versiones tradicionales sobre las sintéticas y los traficantes han tenido que adaptarse a la demanda. Por este motivo y porque los efectos de las drogas sustitutas son bastante similares a los de sus precursoras imitadas, me parece más útil explorar en este capítulo algo de lo poco que se sabe acerca de las drogas con efectos originales, las interesantes feniletilaminas. Aunque algunas surgieron durante los sesentas, se vincularon con la llamada "escena rave" de los noventa y su consumo tiende a crecer día con día.

A nivel químico, podría decirse que el grupo de feniletilaminas es resultado de una cruza entre enteógenos y anfetaminas; es por ello que algunos las llaman anfetaminas alucinógenas o anfetaminas visionarias.

Si a nivel estructural este término puede ser exacto, a nivel sensorial no funciona. Estas drogas tienen un "carácter" particular. Aunque pueden llegar a ocasionar alteraciones en la percepción cromática, táctil y auditiva, ninguna feniletilamina posee auténticas propiedades alucinógenas. Por otra parte, en dosis moderadas tampoco inducen efectos similares a los de la anfetamina. Según Antonio Escohotado (5), son fármacos sin potencia como estimulantes y de escaso o nulo poder visionario, pero son capaces de inducir una experiencia emocional de tal magnitud que suspende las etiquetas e inhibiciones, creando en los individuos una especie de sentimiento difuso de amor y benevolencia. Para él, lo psiquedélico de estos compuestos se relaciona con alteraciones en la esfera emocional más que con el ámbito de la percepción.

Las feniletilaminas ejercen efectos adrenérgicos y tienen la particularidad de poseer un grupo químico (catecol) común a los neurotransmisores dopamina, adrenalina y noradrenalina. Han sido clasificadas como entactógenos, esto es: generadores de contacto intersubjetivo. Quien más las ha estudiado es un fascinante investigador de la Universidad de Berkeley, el Dr. Alexander (Sasha) Shulgin, mejor conocido como el Kalvin Clain de los diseñadores de drogas. El Dr. Shulgin descubrió la DOM (STP), la proscalina (10 veces más poderosa que la mezcalina) y la MMDA (Brain movie) entre muchas otras drogas, y es indirectamente responsable por la introducción de la MDMA (Éxtasis) en la psicoterapia de los setentas. El doctor es mundialmente conocido por sus voluminosos libros PIHKAL (Phenylethylamines I Have Known And Love): A Chemical Love Story, y THIKAL (Triptamines I Have Known And Love) en coautoría con su esposa Ann.

En el primer libro los esposos Shulgin realizan un recuento de sus carreras y de su matrimonio al tiempo en que revisan la historia química de 179 feniletilaminas. Utilizándose a sí mismos como valientes cobayas, los Shulgin han investigado la dosificación y los efectos fisiológicos de cada una para ofrecerlas en su libro, junto con una breve muestra de los cientos de relatos anónimos que constan en sus archivos respecto a sus efectos psicológicos. La pareja considera que si las feniletilaminas se utilizan de manera correcta, pueden enriquecer la vida cotidiana. Ellos creen que todo uso de los psicodélicos, aún si es en un rave, es parte de una búsqueda espiritual.

Durante años, Alex Shulgin logró sostener una licencia especial para analizar drogas prohibidas, pero sus posiciones cada vez más abiertas a favor de la legalización ocasionaron que en 1994 la DEA le revocara su licencia dejando inconcluso su proyecto de investigación sobre las triptaminas. El Dr. Shulgin considera que en nuestros días el término 'abuso' es empleado para calificar cualquier uso de cualquier droga que el gobierno no apruebe. Él y su esposa pronostican que las leyes deben cambiar. Pero hacerlo requerirá educación honesta y distribución de información sobre las drogas y sus acciones. Aunando la acción a la palabra, los Shulgin autorizaron que buena parte de su investigación sobre las 179 feniletilaminas que contiene PIHKAL y las triptaminas que alcanzaron a investigar contenidas en TIHKAL, circulen libremente a través de Internet, incluyendo los respectivos procedimientos químicos para sintetizar cada una de ellas; cosa que por supuesto ha enfurecido a la DEA.

A continuación se analizan algunas de las feniletilaminas más interesantes, MDA, MDMA (éxtasis), MDEA, MBDB, DOM, DOB y 2-CB. Asímismo, se dedica un breve apartado a las llamadas Smart Drugs (Drogas Listas o Inteligentes) preparadas con plantas y compuestos que no están sujetos a la legislación internacional, algunos de los cuales se venden en herboristerías o en las llamadas Smart Shops.

El cáñamo y sus derivados

MARIHUANA - HACHÍS Y ACEITE


Las asociaciones de consumo de marihuana con conductas criminales son un error histórico y una manipulación de información, pues no existen correlaciones probadas que afirmen dicha asociación.

Evidentemente es innegable que hay delincuentes que la consumen, como hay los que no la consumen.

El hecho de la relación de esta planta con la delincuencia se ubica en su ilegalidad, es decir, no es que el usuario por su consumo realice actos de delincuencia o criminalidad, sino que al sembrarla, comprarla, venderla, poseerla o transportarla, se convierte en un delincuente, jurídicamente hablando.


Rodrigo Azuela y Arnaldo Vidal:
Análisis psicológico y social de la Cannabis



Cáñamo es el término castellano que reciben las plantas pertenecientes al género Cannabis en cualquiera de sus tres variedades: sativa, índica y rudelaris. Aunque existe cierta controversia respecto a las rutas de expansión que siguió la Cannabis, no hay duda alguna de que su origen es asiático. Durante milenios, los hindúes han consumido tres diferentes psicoactivos derivados del cáñamo. El más débil es el bhang: hojas, semillas y tallos de la planta hembra triturados. El ganja resulta dos o tres veces más fuerte al incluir también los concentrados de las flores. El más potente es el charas, la resina pura que en Oriente Medio se conoce como hachís.

El cáñamo ha sido una de las plantas más cercanas al hombre. La fibra de cáñamo se ha hallado en los restos de muchas localizaciones euroasiáticas. Recientemente arqueólogos franceses han descubierto antiguos puentes construidos en Asia mediante un proceso que mineraliza el cáñamo convirtiéndolo en una especie de cemento resistente y duradero. Las tropas de Napoleón I que realizaron expediciones al continente asiático llevaron a Europa la costumbre de consumir preparados hechos a partir del cáñamo. Se cree que de Europa pasó a las colonias españolas en América durante la época de la conquista. Se cree también que los inmigrantes mexicanos que se asentaron en el sur de los Estados Unidos hacia la tercera década del siglo XX fueron quienes llevaron a esas tierras la costumbre de consumir el cáñamo con fines recreativos. A partir de entonces, marihuana y cáñamo comenzaron a disociarse en los Estados Unidos y en muchas otras partes del planeta. El primer término (marijuana) se usó exclusivamente para describir las partes de la planta con efectos psicoactivos y cualidades terapéuticas, mientras que el segundo (hemp) siguió utilizándose para hacer referencia al resto de la planta y sus productos manufacturables.

El cáñamo es otra de las plantas que ha transitado de la deificación a la satanización gracias a una mezcla de elementos económicos, religiosos, artísticos, racistas e incluso bélicos. Hoy en día, aunque sus aplicaciones no psicoactivas han dejado de explotarse comercialmente, la marihuana es la sustancia ilegal de mayor consumo a nivel mundial. Según cálculos oficiales de la propia DEA, actualmente cerca de 50 millones de personas utilizan regularmente marihuana en los Estados Unidos y según las Naciones Unidas, en todo el planeta los usuarios suman la impresionante cantidad de 141 mil 200 millones, únicamente superados por los consumidores de sedantes que son alrededor de 227 mil 400 millones.

Aunque sus efectos secundarios sobre el cuerpo físico son muy inferiores a los de drogas legales y socialmente aceptadas como pueden ser el tabaco o el alcohol, la marihuana es uno de los psicoactivos más adictivos que existen, a pesar de que quienes preconizan sus múltiples y cada vez más reconocidas utilidades terapéuticas, no parecen tomarlo muy en cuenta. En cambio propagandizan bastante los beneficios del cultivo legal de cáñamo no psicoactivo, encontrando utilidades textiles, alimenticias e incluso ecológicas, entre las más redituables en un claro intento por disociarlo de su mala imagen.

Antes de su prohibición mundial, el cáñamo era una planta que se cultivaba no sólo por sus propiedades de alterar la conciencia, sino por los grandes beneficios que sus semillas y su pulpa pueden aportar al hombre. Las semillas no contienen ningún elemento que actúe sobre el sistema nervioso central y son en cambio una fuente alimenticia altamente nutritiva: sólo un puñado de ellas suministra los requerimientos diarios de proteína y ácidos grasos esenciales para un adulto. La pulpa puede utilizarse para fabricar papel, para tejer cuerdas e hilar lonas. El documento original que contiene la Constitución de los Estados Unidos se escribió en papel hecho con cáñamo, las primeras hamacas de las costas mexicanas se tejieron con hilo de cáñamo e incluso los primeros jeans Levi's® se confeccionaron también con lona del noble cáñamo.

El cáñamo psicoactivo y sus derivados, esto es, la marihuana y el hachís, son los primeros y más fuertes candidatos para su legalización, pues cada vez son más los territorios que están aceptando y despenalizando sus usos terapéuticos en todo el mundo.

Drogas de psiquiátras

ANTIPSICÓTICOS
ANTIDEPRESIVOS
LITIO
SEDANTES HIPNÓTICOS


Es cierto que la introducción de los psicofármacos ha significado un progreso cualitativo en la psiquiatría; sin embargo, como para todo aquello accesible al hombre, su uso ha llevado en ocasiones al abuso. Han existido, y existen a la fecha, miles de pacientes que se encuentran bajo los efectos de los psicofármacos por razones más sociales que médicas... No obstante, el uso que se les dé a los psicofármacos puede escapar del control de la conciencia o de la responsabilidad social -como en el caso de la teoría de Einstein- sin que ello les reste validez.
Simón Brailowsky: Las sustancias de los sueños: neuropsicofarmacología

Si tomamos en cuenta la historia de la humanidad en su conjunto, el concepto de enfermedad mental resulta ser muy reciente. En la antigüedad se pensaba en términos de maldición divina; durante algún tiempo se habló de desequilibrio, luego de posesión demoníaca y más adelante de alienación social. Dependiendo de la cultura y la época, lo que el condenado, desequilibrado, poseído o alienado recibía por parte de su comunidad era castigo, aislamiento, exorcismo o marginación.

El estudio científico de las alteraciones conductuales comenzó en el siglo V antes de Cristo, cuando Hipócrates las asoció con desequilibrios de lo que diera en llamar "humores fundamentales": sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Para el médico griego las alteraciones de estos humores provocaban: locura excitada, locura tranquila, melancolía o histeria. La psiquiatría moderna también se basa en la hipótesis central de los desequilibrios, aunque ya no de humores, sino de neurotransmisores químicos. Bajo esta lógica, la carencia o sobreproducción de neurotransmisores dentro del cerebro humano da pie al surgimiento de las llamadas alteraciones mentales, básicamente divididas en psicosis y neurosis.

Con la notable excepción de la medicina persa que instituyó toda una terapéutica especializada en el cuidado de estas afecciones, hasta la segunda mitad del siglo XX no existía ningún tipo de enfoque científico para tratar la enfermedad mental. A pesar de ello se utilizaban ciertos psicoactivos como alcanfor, mandrágora cicuta o vinos a los que se añadían especias, junto con métodos que invariablemente generan algún grado de violencia física tales como el cautiverio, los baños con agua helada, el semiahogamiento, las crisis provocadas por electroshocks o las terribles lobotomías.

Lo que podía ver quien se aventurase a cruzar las puertas de un manicomio era realmente aterrador: algunos aullaban atormentados en camisas de fuerza o amarrados a su camas mediante sábanas, correas e incluso cadenas; mientras otros yacían en un silencio sepulcral abandonados a su suerte en los agobiantes laberintos de sus propios pensamientos.

La historia oficial de la psiquiatría cuenta que hacia 1955 las cosas cambiarían drásticamente gracias a la introducción de nuevas drogas que, aunque no curan las llamadas enfermedades mentales, logran calmar la violencia y aliviar los ataques de ansiedad o angustia. A partir de entonces los psiquiatras han recetado fármacos principalmente para tratar las psicosis y los cuadros de ansiedad. Esta última se define como una angustia o un desasosiego que incluye agitación, inquietud, zozobra o estrés; molestias cuyo origen resulta indefinido puesto que carecen de una fuente u origen externo que justifique su aparición. Por su parte, las psicosis se describen como trastornos severos de la conducta que se manifiestan por desconexión de la realidad o defectos severos en la percepción de la misma, incapacidad para pensar coherentemente, inconciencia o falta de reconocimiento de estas anormalidades y en ocasiones, delirios y alucinaciones. Las psicosis pueden dividirse en orgánicas y funcionales.

Las psicosis orgánicas están asociadas a estados tóxicos, problemas metabólicos o enfermedades neurológicas. Este tipo de psicosis no se consideran propiamente como enfermedades sino como síntomas asociados a diversas condiciones.

Las psicosis funcionales sí se consideran como enfermedades mentales y se subdividen en:

A) Trastornos afectivos unipolares (depresión) o bipolares (manía-depresiva), que se presentan como graves anormalidades de la conducta con fuertes componentes emocionales (cambios bruscos del estado anímico);

B) Esquizofrenias, que constituyen cuadros de pensamiento alterado, con desprendimiento del sujeto de su ambiente, delirios (transfusión, control y robo de pensamiento), trastornos emocionales, alucinaciones, catatonia (inmovilidad o flexibilidad cérea), etc.; y trastornos delirantes, que reportan anormalidades conductuales causadas por delirios, o sea: ideas que a partir de ciertos elementos de la realidad se eslabonan para constituir historias o versiones de la realidad y que exageran alguno de sus elementos, ya sea conservando una hilación o sin ella (delirio de grandeza, delirio de persecución, etc.).

A medida que los psiquiatras fueron avanzando en sus investigaciones, miles de enfermos abandonaron los hospitales y miles más que antes habrían tenido que permanecer cautivos en un espacio reducido, pudieron ser tratados como pacientes "externos" capaces de incorporarse a la vida familiar desarrollando tareas productivas... Aunque como asegura el Dr. Brailowsky, no todo es bello, pues su uso ha llevado en muchas ocasiones al abuso.

Para Thomas Szasz, autor de ensayos tan polémicos como El mito de la enfermedad mental, La fabricación de la locura y Nuestro derecho a las drogas, la enfermedad mental no existe.

No es nada. Sólo es cuestión de lenguaje. Lo utilizamos como término pare describir las conductas que no nos gustan, las que rechazamos... La locura es un invento del hombre. Como cuando se pone una autopista y el hombre marca un límite de velocidad que si se rebasa se debe castigar. Igualmente, son los hombres quienes marcan pautas de comportamiento que deciden lo que es correcto o no correcto. (16)

Debido a estas reglas -para algunos no muy claras, para otros arbitrarias- el empleo y en ocasiones el abuso de fármacos para tratar alteraciones de la conducta, les ha ocasionado una mala reputación. No son pocos quienes consideran que los psiquiatras administran sus drogas como medida disciplinaria, como castigo para reprimir la rebeldía, como camisas de fuerza químicas, como formas de "dormir" los problemas sin resolverlos o para "lavar el cerebro" de los inconformes.

No obstante, independientemente de los parámetros con que se fijen los límites entre lo que puede ser considerado sanidad o insanidad mental, hay algo que resulta innegable: el sufrimiento que aqueja a personas cuyas conductas atípicas los han hecho objeto de automarginación o segregación social. Es por ello que en este capítulo trataremos los principales fármacos que emplea la psiquiatría actual para intentar palear dicho sufrimiento: los antipsicóticos o neurolépticos, los antidepresivos y el litio. Así mismo, nos ocuparemos de los ansiolíticos o sedantes hipnóticos, psicofármacos que como demuestran sus altísimas ventas, nuestra sociedad considera indispensables para calmar la angustia y combatir el insomnio entre personas ya sea plena o parcialmente incorporadas a la dinámica social.

Drogas de anestesistas

óxido nitroso - éter y cloroformo - fenciclidina - ketamina

Los inhalantes

NITRITOS - SOLVENTES INDUSTRIALES

Sustancias con toxicidad significativa como anticongelantes, cementos, diluyentes de pintura y otros solventes industriales, se utilizan cuando se restringe el acceso al alcohol u otros psicactivos por razones de presupuesto, leyes o de encarcelación. Considerando que los adolescentes suelen tener prohibido el acceso a bebidas alcohólicas, la aspiración de solventes obedece bastante a este tipo de razones.
Charles W. Sharp y Neil L. Rosenberg:
Volatil Substance

Bajo el término inhalantes suelen estar agrupadas una gran variedad de sustancias psicoactivas cuya característica común es su modo de administración. Son muchas, variadas, baratas y prácticamente ubicuas, por lo que su consumo reporta los más altos índices entre las drogas susceptibles de abuso.

En términos generales, un inhalante es un compuesto de uso industrial (xileno, tolueno, acetona, etc.) un aerosol (hidrocarbono de cloro y fluor), un cemento o pegamento, o cualquier otra sustancia psicoactiva cuyo método de administración sea a través de la inhalación como un nitrito o un anestésico (cloroformo, éter y óxido nitroso). Estos últimos ya se han analizado con detenimiento en el apartado de "Las drogas de los anestesistas", por lo que en aquí sólo analizaremos además de los solventes industriales, a los nitritos, mejor conocidos como poppers, cuyo uso está cada vez más en boga debido a los rumores sobre ciertos efectos eróticos atribuidos a su inhalación.

Los solventes industriales son productos químicos líquidos de uso comercial, cuyas propiedades les permiten disolver o dispersar sustancias de naturaleza orgánica, naturales o sintéticas que no son solubles en agua. Los aerosoles son productos líquidos, sólidos, gaseosos o una mezcla de los tres, que se aplican mediante una fuerza propulsora de gas comprimido que los impulsa del recipiente hacia el exterior a través de una válvula cuando se acciona el dispositivo. Los pegamentos y cementos son sustancias químicas volátiles que se utilizan para mantener unidos diferentes materiales. Por último, los nitritos son sustancias de aplicación médica limitada.

Todos estos productos causan en los seres humanos depresión de Sistema Nerviso Central, y la exposición repetida a ellos, deprime también la médula ósea. El efectuar autopsias en individuos muertos por una intoxicación con inhalantes, se han descubierto hemorragias petequiales, sangre no coagulada y congestión de todos los órganos.

Las aminas estimulantes

AMFETAMINA
METAMFETAMINA
DERIVADOS AMFETAMÍNICOS

El freak de la anfeta era un héroe cultural, el último vaquero temerario… condenado a desaparecer sin remisión. Le envolvía un aire de muerte.

Un buen hábito de mezedrina es el gran premio electromotriz del uso suicida de las drogas: inyectada, la amfetamina te pone a galopar las entrañas y te sube a las nubes. Es el desafío final a la capacidad de resistencia, es morir con las botas puestas a la americana, los órganos vitales bombean al límite, las sinapsis se incendian: pasas la línea roja.

En la casa de los muertos de la química moderna, en que los barbitúricos son la cámara de gas, la amfetamina es la silla eléctrica: una descarga electromagnética de alto voltaje y las luces vacilan. Se funden los plomos.

Robert Sabbag: Ciego de nieve

El legendario médico chino Li-Shi-Chang, reunió en el Pen Tsao unas 365 hierbas catalogadas como magníficas, medianas o inferiores. Entre las magníficas se encontraba el arbusto ma-huang (Ephedra vulgaris) recomendado para tratar las enfermedades pulmonares. En 1926, otro chino, K. Chen, logró aislar de ese arbusto la efedrina, actualmente indicada contra el asma y otras enfermedades alérgicas. El estudio de las propiedades de la efedrina conduciría poco después al descubrimiento de las aminas estimulantes: la mezedrina o amfetamina, la metamfetamina y los llamados sucedáneos o derivados anfetamínicos: metilfenidato y fenmetracina, entre otros.

Estos fármacos también se conocen como psicoanalépticos o simpaticomiméticos debido a que su acción es similar a la de la adrenalina, esto es, semejan los efectos de las estimulación natural del sistema nervioso simpático. Inicialmente se utilizaron en forma de inhaladores que se ofrecían como descongestionantes nasales y como estimulantes respiratorios. Las angustiadas tropas de la Segunda Guerra Mundial contribuyeron a la expansión de su uso como simples euforizantes. Posteriormente, tras la vuelta de la paz, hallaron cabida entre deportistas en busca de hazañas, estudiantes en tiempos de exámenes, profesionistas estresados y trabajadores sujetos a labores repetitivas o extenuantes como los conductores de trenes y camiones.

En los años cincuenta, cuando se supo que el uso prolongado en dosis muy elevadas estaba asociado con la aparición de psicosis tóxicas, esto es, disturbios mentales muy similares a la esquizofrenia paranoide, Japón sugirió oficialmente al Comité de Expertos de la OMS que estas sustancias se clasificaran en la Lista I, por lo menos junto con la cocaína; aunque en realidad querían abrir una nueva categoría de "fármacos más peligrosos que la heroína". Las dos memorias fueron recibidas y archivadas. Estados Unidos no apoyaba la iniciativa destinada a convertirlas en drogas sometidas a fiscalización internacional. Según Antonio Escohotado, esto puede entenderse considerando que eran productos sintéticos exportados a países subdesarrollados. La producción anual norteamericana para uso interno alcanza en 1966 la respetable cifra de 8,000 millones de píldoras, lo cual supone más de quinientas toneladas sólo en ese año (5), mientras que según reporta Robert Sabbag, para 1970 se fabricaba ya 10,000 millones de pastillas para el mismo mercado (11). Este autor sostiene también, y con justa razón, que los beneficios que obtuvieron las empresas farmacéuticas por la venta de amfetaminas y los porcentajes percibidos por la Asociación Médica Norteamericana por la publicidad de estas drogas en las publicaciones médicas, explican la gran influencia que tiene la industria entre los legisladores, entre los funcionarios de la Food and Drug Administration y entre los propios médicos, muchos de los cuales ganaban dinero por cada receta de amfetamina que extendían.

Debido a la presión internacional y a la aparición de "casos de psicosis anfetamínicas dentro del territorio nacional", los Estados Unidos cambiarían de opinión en 1974 y las colocarían dentro de la Lista II para permitir su venta con receta médica; hecho que por supuesto ocasionó el inmediato auge de la manufactura ilícita de millones de dosis, por lo general adulteradas con sustancias insolubles que dificultan su administración intravenosa y han ocasionado la muerte de varios consumidores.